El pasado 1 de julio, ha entrado en vigor la reforma del Código Penal, publicada en el BOE el 31 de marzo (Ley Orgánica 1/2015, de 30 de marzo).

Se trata de una reforma en profundidad, tal y como demuestra el hecho de que se han reformado mas de 200 artículos. Entre las reformas que plantea encontramos algunas que suponen una auténtica novedad en la legislación española. La prisión permanente revisable, mayores penas para los delitos de corrupción; endurecimiento de sanciones penales para los casos de abusos sexuales, explotación sexual de menores y pornografía infantil, se eleva la  edad de consentimiento para mantener relaciones sexuales a los 16 años.

Sin duda una de las novedades que más llaman la atención, ha sido la desaparición del Libro III FALTAS Y SUS PENAS, en la práctica, tendrá consecuencias que merece destacar: Con la idea de suprimir las faltas penales, el legislador tiene como principal objetivo, dotar al Derecho Penal del carácter de “última ratio”, es decir, dejar que actúe tan solo en aquellos casos en que otras ramas del derecho no pudieran intervenir, a su vez implicará que los juzgados de Instrucción se encuentren más despejados de asuntos y puedan ofrecer unos mejores servicios.

Dicha reforma del Código Penal, tiene su incidencia en el tema de los accidentes, el hecho de que las faltas desaparezcan del Código Penal, implica que al desaparecer los juicios de faltas en el ámbito penal, se deba acudir a la vía civil , lo que implica un mayor coste económico para el ciudadano por el encarecimiento del proceso en sí, ya que los informes médicos que eran gratuitos en la vía penal, ya no lo serán en el ámbito civil. En la práctica, las grandes beneficiadas serán las empresas aseguradoras, puesto que al existir el riesgo de que la víctima visto el encarecimiento del proceso, decida no continuar adelante, opte por la primera indemnización que le ofrezca la empresa aseguradora y que lógicamente siempre será mínima.