El seguro de RESPONSABILIDAD CIVIL nació en íntima conexión con la evolución de la conciencia de responsabilidad ínsita en el sistema jurídico latino, derivado de los principios de la culpa establecidos en el Derecho romano y muy anteriormente en Mesopotamia.

De acuerdo con una noción didáctica de la ley, el artículo 73 de la Ley de Contrato de Seguro dispone:
“Por el seguro de RESPONSABILIDAD CIVIL el asegurador se obliga, dentro de los límites establecidos en la ley y en el contrato, a cubrir el riesgo del nacimiento a cargo del asegurado de la obligación de indemnizar a un tercero los daños y perjuicios causados por un hecho previsto en el contrato de cuyas consecuencias sea civilmente responsable el asegurado, conforme a derecho”.
En este contexto, la doctrina española, por influencia de la germana, considera el seguro de responsabilidad civil (R. C.) como un seguro contra daños.
La “Ley del contrato de Seguro” no establece un concepto cerrado de seguro de Responsabilidad Civil, sino que permite que las partes del contrato fijen los límites de cobertura del seguro, de manera que son las pólizas del seguro las que nos van a indicar en cada caso quienes son los terceros responsables del seguro y cuáles son los hechos o actos que generan RESPONSABILIDAD CIVIL.
En nuestro mercado asegurador existe un amplio desarrollo del seguro de RESPONSABILIDAD CIVIL automovilística, que no se limita al ámbito de suscripción obligatoria, sino que existen coberturas complementarias GENERALMENTE “ILIMATADAS”, que hacen del ramo de seguros del automóvil uno de los más, (sino el más importante) dl sector asegurador.

Nuestra actuación, siempre a favor del “accidentado” es salvaguardar TODOS sus derechos, que a partir del siniestro, deban sustentarse tanto en los propios condicionantes de las pólizas de seguros, como de lo derivado de la Ley del Contrato de Seguros vigente (actualmente en revisión), como en todo lo referente a las consecuencias derivadas de la RESPONSABILIDAD CIVIL (R.C.) procedente.